
El último espacio de esta temporada de ‘Salud ConCiencia’, el espacio patrocinado por el Colegio Oficial de Médicos de Alicante (COMA), ha estado protagonizado por la Dra. Elena Díaz, vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) en la Comunidad Valenciana, sociedad científica integrada en el Consejo Científico del COMA, y jefa del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Sant Joan d’Alacant. Con esta entrega, ‘Salud ConCiencia’ mantiene su compromiso con una divulgación sanitaria útil, rigurosa y cercana, de la mano de especialistas y sociedades científicas, para poner la Medicina al servicio de la sociedad alicantina.
Ante la proximidad del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, que se celebra cada 25 de julio, el programa ha abordado una de las principales emergencias asociadas al verano: los accidentes en el agua. Piscinas, playas, urbanizaciones, hoteles o espacios acuáticos se convierten durante estos meses en lugares habituales de ocio y descanso, pero también en escenarios donde la prevención puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

En este espacio, el COMA refuerza el objetivo con el que nació ‘Salud ConCiencia’: acercar el conocimiento médico a los alicantinos, informar con rigor científico, combatir la desinformación en salud y ofrecer herramientas prácticas que ayuden a la población a tomar decisiones más seguras. Un propósito especialmente necesario ante problemas de salud pública que, como los ahogamientos, requieren no solo asistencia sanitaria urgente, sino también concienciación, prevención y educación.
Durante la entrevista, la Dra. Elena Díaz subrayó que el ahogamiento poco tiene que ver con las escenas que habitualmente muestra el cine o la televisión. “La ficción no tiene nada que ver con la realidad y menos en el caso de los ahogamientos”, explicó. Según señaló, se trata de una emergencia que suele pasar desapercibida porque la persona que se está ahogando concentra toda su energía en intentar respirar. “No va a estar gritando porque no puede gritar”, advirtió.
La especialista recordó que existen signos que pueden hacer sospechar que una persona está en dificultades, como la posición de la cabeza, que intenta mantenerse fuera del agua, o determinados movimientos de brazos y piernas. Sin embargo, insistió en que no suele haber gritos ni llamadas de auxilio evidentes. La Dra. Díaz advirtió que esta falsa imagen cinematográfica puede generar una peligrosa sensación de seguridad.
España registró en 2025 un total de 472 muertes por ahogamiento en espacios acuáticos, de las cuales 65 se registraron en la Comunidad Valenciana. Aunque algunos de estos fallecimientos están relacionados con indisposiciones o problemas de salud previos, la doctora explicó que en la mayoría de los casos, los ahogamientos se producen por imprudencias o por no prestar la atención necesaria a las señales de seguridad.
En este sentido, la vicepresidenta de SEMES en la Comunidad Valenciana insistió en la importancia de extremar la vigilancia, especialmente en el caso de los colectivos más vulnerables, como niños y personas mayores. La Dra. Díaz también explicó cómo actuar si se detecta que una persona puede estar sufriendo un ahogamiento. El primer paso, señaló, es sacarla del agua siempre que pueda hacerse con seguridad y, a continuación, comprobar si responde. Si la persona está inconsciente, el consejo es llamar inmediatamente al 112 y facilitar información precisa y detallada sobre cómo se encuentra, así como la ubicación exacta.
Mientras llegan los servicios de emergencia, la actuación dependerá del estado de la persona. Si está inconsciente y no respira con normalidad, la Dra. Díaz recordó que debe iniciarse la reanimación cardiopulmonar. En el caso concreto del ahogamiento, explicó que habría que comenzar con cinco ventilaciones iniciales y continuar después con compresiones torácicas siguiendo la secuencia de 30 compresiones y 2 ventilaciones.
La vicepresidenta de SEMES en la Comunidad Valenciana fue tajante al desmontar algunos mitos habituales en estas situaciones. “Aunque se trate de un ahogado no hay que inventar”, explicó. La persona debe colocarse boca arriba, sobre una superficie dura, e iniciar la RCP. No se debe poner boca abajo ni intentar que expulse el agua. En caso de que la persona no responda, pero sí respire, habrá que colocarla en posición lateral de seguridad mientras se espera la llegada de los servicios sanitarios.
La entrevista dedicó también una atención especial a los niños. La Dra. Díaz explicó que, si un niño traga agua y sale de la playa o piscina aparentemente bien, en principio no tiene por qué ocurrir nada si tose y se recupera con normalidad. Sin embargo, advirtió de que conviene vigilarlo durante las horas posteriores si ha tragado una cantidad importante de agua, ya que la vía respiratoria puede quedar irritada. Entre los síntomas que deben alertar a las familias, la especialista señaló la dificultad respiratoria o una tos persistente horas después del episodio. Ante cualquiera de estos signos, recomendó consultar con un médico.
Como mensaje final, la Dra. Elena Díaz apeló a la prudencia y a la responsabilidad colectiva. Un ahogamiento puede producirse “en cuatro o cinco minutos”, recordó, un tiempo que puede parecer largo pero que, en un entorno de distracciones, puede pasar inadvertido con facilidad. Por ello, para disfrutar del agua con seguridad es necesaria vigilancia constante, respeto a las normas y capacidad de reacción ante una emergencia.
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