¿Qué debe saber un médico antes de informar a un paciente? ¿Se puede consultar una historia clínica? ¿Cómo se debe proteger el secreto profesional en la era de las redes sociales? ¿Es suficiente con que el paciente firme un documento para considerar que ha sido correctamente informado? Éstas son solo algunas de las cuestiones abordadas en el último programa de la temporada del Colegio Oficial de Médicos de Alicante (COMA) en Radio UMH, dedicado a una materia que no siempre ocupa el espacio que merece durante la formación universitaria, pero que resulta esencial desde el primer contacto con el paciente: la Deontología Médica. El programa tuvo como invitados al presidente de la Comisión de Deontología Médica del COMA, el Dr. Fernando Rodes, especialista en Medicina Legal y Forense, profesor de la Universidad de Alicante en la actualidad y profesor de la UMH durante años; y al secretario general del Colegio, el Dr. José Manuel Peris, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

El «código de honor» de la profesión médica
El Dr. José Manuel Peris definió la Deontología Médica como el conjunto de principios, valores y normas que orientan la actuación del médico en el ejercicio de la profesión. Una guía que no solo establece qué puede hacer un profesional, sino especialmente cómo debe hacerlo para proteger al paciente y su dignidad. “Otra definición es que la Deontología es el código de honor del colectivo médico”, destacó. Lejos de ser una materia exclusivamente teórica o vinculada a procedimientos disciplinarios, la Deontología constituye una herramienta indispensable para la práctica diaria. Cada acto médico, desde una conversación clínica hasta la cumplimentación de una historia, lleva implícitos principios deontológicos.
El actual Código de Deontología Médica, aprobado en diciembre de 2022 por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, adapta estos principios a la realidad social y profesional contemporánea. Sus contenidos abarcan la información y la autonomía del paciente, el secreto profesional, las historias clínicas, la atención al final de la vida, la publicidad médica, la investigación, las relaciones entre profesionales o el uso de las redes sociales. “La Deontología no empieza cuando uno tiene un problema disciplinario. Empieza desde el primer contacto con el paciente y forma parte de la buena práctica médica”, subrayó el Dr. Rodes.
Uno de los asuntos centrales de la entrevista fue la información al paciente. En este tema, el Dr. Rodes recordó que informar no es un trámite burocrático ni puede reducirse a la entrega de un documento. “Dar un papel no equivale a informar. Informar al paciente forma parte del propio acto médico y requiere comunicación, tiempo, comprensión y adaptación del lenguaje a la persona que se encuentra delante. El paciente debe conocer qué le ocurre, qué pruebas o tratamientos se proponen, qué beneficios se esperan, cuáles son los riesgos y qué alternativas existen. La firma es únicamente la expresión documental de un proceso previo en el que el paciente debe haber tenido la oportunidad de comprender, preguntar y decidir libremente”, explicó el presidente de la Comisión de Deontología del COMA.
El Dr. Rodes también recordó que el derecho a la información incluye el derecho a no saber, siempre que la decisión del paciente sea libre y consciente. Especialmente delicada es la comunicación de una enfermedad grave o de un mal pronóstico. En esos momentos, el médico debe actuar con tres claves: prudencia, humanidad y claridad. “No se trata solo de transmitir datos clínicos, sino de acompañar a una persona en un momento de enorme impacto emocional. La información debe ser veraz, pero eso no significa ser brusco. Se puede decir la verdad de una manera cuidadosa, progresiva y compasiva”, señaló.
La curiosidad nunca justifica un acceso
El acceso indebido a las historias clínicas fue otro de los grandes temas del programa. El Dr. Rodes recordó que se trata de una herramienta asistencial fundamental que contiene información especialmente sensible. Su mensaje para los estudiantes y profesionales fue rotundo: “La curiosidad nunca justifica consultar una historia clínica”. Solo se debe acceder cuando exista una justificación asistencial, profesional o legal. Además, el presidente de la Comisión advirtió a los oyentes de la radio UMH, que todos los accesos quedan registrados en los sistemas informáticos, por lo que es posible conocer quién ha consultado una historia, cuándo lo ha hecho y qué información ha revisado.
En este sentido, el Dr. José Manuel Peris alertó de que, aunque estos casos son cada vez menos frecuentes, todavía se producen accesos sin justificación. Una conducta que puede generar consecuencias deontológicas, disciplinarias y penales, entre ellas multas e incluso penas de prisión o inhabilitación profesional total. ”No se puede entrar a una historia a curiosear. Son datos de salud, datos muy sensibles protegidos por la legislación. La huella digital es absoluta. Todo quedará registrado, incluso ha habido sentencias judiciales condenatorias por acceder a una historia clínica de una persona que no era paciente, tan solo durante 30 segundos”.
El secreto profesional, base de la relación médico-paciente
El programa puso también el foco informativo en uno de los pilares de la relación médico-paciente: el secreto profesional. Los pacientes comparten con el médico información íntima sobre su cuerpo, su salud, sus hábitos o su entorno familiar porque confían en que permanecerá protegida. Sin esa confianza, la calidad de la asistencia sanitaria se deteriora. “El secreto profesional no es una formalidad, es una obligación ética, legal y humana”, sentenció el Dr. Rodes.
En una época en la que la información circula con enorme rapidez, los profesionales deben extremar la prudencia: no comentar casos clínicos en pasillos, ascensores o lugares públicos; no enviar imágenes por canales inseguros; y recordar que la omisión del nombre no siempre impide reconocer a un paciente por el contexto.
Redes sociales: divulgar con responsabilidad
Las redes sociales ofrecen grandes oportunidades para divulgar contenidos relacionados con la salud, pero también plantean importantes riesgos deontológicos. Publicar una imagen, una radiografía, un comentario sobre una guardia o un caso clínico aparentemente anonimizado puede permitir la identificación indirecta de una persona. El tono irónico o informal también puede afectar a la dignidad del paciente y a la imagen de la profesión.
Antes de compartir cualquier contenido relacionado con la actividad médica, el Dr. Rodes aconsejó a los médicos plantearse varias preguntas: ¿podría identificarse al paciente?, ¿aporta algo útil?, ¿respeta su dignidad?, ¿me gustaría que se publicara si el paciente fuera un familiar mío?. “Las redes sociales pueden ser una herramienta magnífica para divulgar salud, pero deben utilizarse con mucha responsabilidad”, destacó.
Discrepar sin desacreditar
La relación entre compañeros también es una parte muy importante de la Deontología Médica. El Dr. Peris recordó que la discrepancia profesional puede ser constructiva, pero nunca debe convertirse en una descalificación personal ni provocar que el paciente pierda la confianza en otro médico. “Las diferencias deben abordarse con respeto, en privado y evitando críticas despectivas delante de pacientes o familiares. Esta recomendación adquiere especial relevancia en la relación con residentes y estudiantes, que deben encontrar en sus responsables un entorno adecuado para aprender, preguntar y reconocer sus propios límites”, explicó el secretario general del COMA.
Una formación imprescindible desde la universidad
Como conclusión, los dos invitados coincidieron en la necesidad de reforzar el conocimiento de la deontología médica durante la etapa universitaria. El Dr. Rodes recordó que ser médico no consiste únicamente en diagnosticar y tratar, sino también en escuchar, informar, respetar, guardar el secreto, reconocer los propios límites y actuar con responsabilidad. “La Deontología no es una carga añadida a la profesión. Es una protección para el paciente, para la sociedad y también para el propio médico. Un buen médico necesita ciencia, pero también necesita conciencia profesional, prudencia y humanidad. Por eso aconsejo a los estudiantes leer el Código de Deontología” subrayó el Dr. Rodes.
Por su parte, el Dr. Peris resumió el valor del Código de Deontología con un mensaje directo a quienes se preparan para ejercer la Medicina: ”El Código no es un papel. Es el escudo que les va a proteger, la guía que les ayudará a minimizar errores y el verdadero contrato con la sociedad. Les va a proteger a ellos, va a proteger al paciente y nos define como médicos. La Universidad nos da el conocimiento, pero la Deontología nos da la profesión”, recordó el secretario general del COMA.

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