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22/10/2018

ENTREVISTA A MARÍA ISABEL MOYA Y EUGENIO PALOMARES SOBRE EL CÁNCER DE MAMA

 [  Finaliza  ] 
22/11/2018
                                                                       

 La mamografía sigue siendo la mejor técnica para cribar el cáncer de mama

 

María Isabel Moya, presidenta del COMA y radióloga, y el oncólogo Eugenio Palomares, -ambos miembros del Comité de Mama del Hospital Universitario del Vinalopó- advierten de mitos extendidos que pueden generar confusión o situaciones de riesgo frente a la enfermedad

 

-¿Cuál es la incidencia del cáncer de mama?

 

-M. I. Moya: Una de cada ocho mujeres desarrollará un cáncer de mama a lo largo de su vida. La incidencia del cáncer de mama en España en el año 2017 fue de 26.370. Entre las mujeres, es el tumor más frecuente y el de mayor mortalidad aunque en términos globales, en las mujeres, es la segunda causa de muerte por detrás de los accidentes cardiovasculares.

 

-¿Se diagnostican más casos debido a una mejora en la detección precoz?

 

-M. I. Moya: Sí, pero no solo por la mejora en la detección precoz sino también debido al aumento poblacional y de la esperanza de vida, ya que el envejecimiento es un factor de riesgo fundamental para el desarrollo de tumores debido a una acumulación en la exposición a los factores de riesgo y a una tendencia a presentar mecanismos de reparación celular ineficientes.

 

      -¿Las tasas de supervivencia están incrementándose?

 

-E. Palomares: Sí, según el Instituto Nacional de Epidemiología, entre los años 2003-2012 la tasa de mortalidad por tumores se redujo un 1,32% y un 0,56% al año en hombres y mujeres respectivamente, pese a que se experimentó un aumento global de la incidencia. Estas tendencias reflejan las mejoras en la supervivencia de los pacientes con tumores debido a las actividades preventivas, las campañas de diagnóstico precoz y a los avances terapéuticos (aunque estos últimos, particularmente relevantes en los últimos años, se reflejarán más fidedignamente en los datos epidemiológicos de los próximos años).

 

En la siguiente figura se puede apreciar la evolución temporal en la tasa de mortalidad estandarizada por edad en España, evidenciándose una reducción progresiva a nivel global, a expensas de algunos tipos de tumores y a pesar del aumento global del número de fallecimientos debido al aumento poblacional y el envejecimiento.

 

Las tasas de supervivencia del cáncer de mama, es decir, el número de personas que siguen vivas tras los 5 años después del diagnóstico, varían según el estadio clínico. El pronóstico de cada mujer aún asi, es individual y específico a sus circunstancias.

 

En general, la tasa de supervivencia relativa sería:

Estadio 0/I- casi del 100%

Estadio II 93%

Estadio III 72%

Estadio IV- enfermedad metastásica o diseminada-22%

 

Según la AECC, la supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años. Anualmente se incrementa la supervivencia por este tumor un 1,4%. La supervivencia global a los 5 años del diagnóstico de este tumor es del 82,8% en nuestro país (Eurocare-4), por encima de la media europea y similar a los países con las mejores cifras de supervivencia.

 

-¿Cuál es la edad media de diagnóstico?, ¿hay cada vez pacientes más jóvenes?

-M. I. Moya: Cuanto más joven, menor es el riesgo absoluto de padecer cáncer de mama:

  • En edades de 30 a 39 años, el riesgo absoluto es de 1 en 227, es decir, del 0,44%. Esto significa que 1 mujer en 227 mujeres de este grupo etario puede desarrollar cáncer de mama.
  • Entre los 40 y 49 años, el riesgo absoluto es de 1 en 68, es decir, del 1,47%.
  • Entre los 50 y 59 años, el riesgo absoluto es de 1 en 42, es decir, del 2,38%.
  • Entre los 60 y 69 años, el riesgo absoluto es de 1 en 28, es decir, del 3,56%.

 

Por tanto, a mayor edad, más alto es el riesgo absoluto de padecer cáncer de mama. Estas cifras son promedios para la totalidad de la población, pero es muy importante recalcar que el  riesgo individual de cáncer de mama depende, además del factor edad, de una serie de factores individuales como antecedentes familiares, antecedentes reproductivos (como datos de menstruación y embarazos), raza o grupo étnico entre otros.

 

 -¿Cuáles son los factores de riesgo que podemos corregir? (obesidad, tabaco, sedentarismo?), ¿y qué incidencia tiene el factor genético

-E. Palomares: No conocemos por qué se desarrolla el cáncer de mama ni como prevenirlo. El 85% son casos esporádicos, el 5% hereditarios y el 10% familiares. Se conocen algunos factores de riesgo pero solo están presentes en el 30-40% de las pacientes diagnosticadas. En el otro 60-70% no identificamos ningún factor de riesgo conocido. Estos se pueden clasificar en genéticos (no modificables) y los ligados al estilo de vida/ambientales (modificables). De los modificables, los más importantes son la obesidad, el alcohol, la dieta rica en grasas saturadas y pobre en frutas y vegetales y el sedentarismo.

 

-¿Y en el caso del alcohol y el tabaco?

 

-E. Palomares: En comparación con las mujeres que no beben, las mujeres que consumen dos o más bebidas por día tienen un riesgo 50% más alto de padecer cáncer de mama. Expresado de otro modo, tienen un 50% más de probabilidades de desarrollar cáncer de mama en el transcurso de sus vidas que las mujeres que no beben. La relación de consumo de alcohol y riesgo de cáncer de mama es directamente proporcional al consumo. También está demostrado que el tabaco aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres jóvenes premenopáusicas. Respecto a los factores genéticos (no modificables) tenemos el sexo, edad, raza, historia familiar -si tienes un familiar de 1º grado con cáncer de mama/ovario tu riesgo es mayor que el de otra persona de tu edad-, historia personal de cáncer de mama, historia menstrual y reproductiva: Menstruación < 12 años, menopausia > 55 años, edad del 1º hijo tardía, nulíparas. Mutaciones de BRCA1 y BRCA2, y tener mamas densas.

 

-¿Qué importancia tienen las mamografías?

-M. I. Moya: Pese a las controversias ya clásicas sobre el valor de los programas de cribado hay al menos cinco evidencias para someterse a la realización de mamografías. La primera es que esta técnica, la mamografía, es la única aceptada en programas de cribado, es decir, sigue siendo la mejor técnica para cribar. Puede detectar cánceres de mama iniciales antes de que produzcan síntomas; los cánceres detectados en una mamografía de cribado tienen mejor pronóstico que los detectados clínicamente; los cánceres pequeños detectados en mamografías de cribado tienen un tratamiento menos agresivo y, por último, la mamografía pemite valorar la necesidad de otras pruebas complementarias.

 

¿A qué edad hay que empezar a realizarse las revisiones?

 

-M. I. Moya: Para la población general, en nuestra Comunidad el programa de cribado se inicia a partir de los 45 años hasta los 69 años. Si existe uno o más familiares de 1º grado con cáncer de mama es recomendable hacer una valoración individualizada de cada caso. Para las familias con sospecha o diagnóstico confirmado de síndrome hereditario de cáncer de mama/ovario, las recomendaciones son diferentes y específicas.

 

En campañas lanzadas hace unos años se alertaba de que había mujeres que rechazan someterse a la prueba por miedo al resultado.

-M. I. Moya. A pesar del mayor conocimiento de la enfermedad por parte de la sociedad, de las campañas de información, sensibilización y promoción de diagnóstico precoz seguimos detectando casos en mujeres que no consultaron antes por miedo, vergüenza, temor al rechazo social o simplemente desconocimiento de la gravedad. Afortunadamente esta circunstancia es cada vez menos frecuente.

 

¿Qué importancia tiene el apoyo familiar?

-M. I. Moya. Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer es una situación inesperada que supone un cambio importante en la vida personal y familiar, y cada miembro de la familia afrontará el proceso de un modo diferente. Las pacientes necesitan sentirse muy apoyadas y comprendidas para poder expresar cómo se sienten, sus miedos, preocupaciones, lo que necesitan y lo que no necesitan. Eso permitirá que la familia pueda ayudar de forma eficaz. Favorecerá que las pacientes se sientan útiles a la vez que les permitirá expresar sus emociones y necesidades. Respecto a los hijos, no hay que temer hablar con ellos y explicarles lo que ocurre. Los niños tienen una capacidad de adaptación mayor que los adultos. Hay que protegerles, pero confíar en ellos.

 

-De todo el tratamiento integral que recibe la paciente desde que entra en el circuito sanitario,  ¿qué haría falta mejorar?

-E. Palomares. A la evidente y necesaria capacitación y habilidad de cada profesional que interviene en el tratamiento integral del cáncer de mama, sería recomendable mejorar en nuestra capacidad de comunicación, la ética y la humanidad. Cualquier paciente tiene derecho al mejor diagnóstico y tratamiento y sobre todo al mejor trato profesional y humano.

 

-¿Hay todavía mitos/bulos sobre el cáncer de mama que confunden a las mujeres y crean situaciones de riesgo?

-E. Palomares. Sí, desde luego. Algunos de los mitos más extendidos son que el cáncer es una sentencia de muerte, que es contagioso, que es hereditario (son una míoría en el cáncer de mama y ovario), que los golpes en el pecho y los sujetadores con aro provocan cáncer de mama, que hay plantas que curan el cáncer o que usar el móvil o usar el microondas provoca cáncer. Debemos realizar una intensa labor de educación sanitaria, contribuir al acceso y ordenación a una información veraz y contrastada y combatir cualquier campaña de desinformación o información engañosa, y eso exije un compromiso de instituciones y administraciones como garantes de la salud pública de nuestro país.

 

 


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